Producto de la cultura y del
desconocimiento, existe una serie de falsas creencias o mitos en torno al abuso
sexual infantil, que impiden asumirlo en su realidad. Los mitos más comunes son:
MITO
El abuso en niños/as no produce
daño, porque no se dan cuenta.
REALIDAD
El abuso sexual produce daños a
mediano y largo plazo, dificultando incluso la adecuación de la víctima a la
vida adulta.
MITO
Los abusos sexuales no son
frecuentes.
REALIDAD
Las investigaciones y cifras
demuestran que cerca de un 23% de las niñas y un 15% de los niños son víctimas
de abusos sexuales.
MITO
El maltrato y/o el abuso sexual
se producen al interior de familias con problemas de estabilidad o de escasos
recursos.
REALIDAD
La situación socioeconómica es
un factor de riesgo pero no la causa del maltrato. El último estudio sobre
maltrato realizado por UNICEF" muestra que en el nivel socioeconómico
alto, un 16,3% de los/as niños/as sufre violencia física grave; 25,8%,
violencia física leve, y 26,7%, violencia psicológica. Con esto se demuestra
que el maltrato infantil se da en todas las clases socioeconómicas.
MITO
El abuso sexual va siempre
unido a la violencia física.
REALIDAD
La mayor parte de las veces, el
abuso sexual no incluye la violencia física. Existe una manipulación de la
confianza, engaños y amenazas por parte del abusador que no la hace necesaria.
MITO
El agresor tiene una patología psiquiátrica.
REALIDAD
Los especialistas concuerdan en
afirmar que la gran mayoría de los agresores no poseen patologías
psiquiátricas.
MITO
Los hombres son incapaces de controlar su
impulso sexual.
REALIDAD
Esta idea corresponde a un modo
machista de ver el mundo: de ser cierta, los hombres no sólo abusarían de
aquellos/as que están bajo su poder, sino que de cualquiera que los excitara
sexualmente, y en cualquier lugar y momento.
MITO
Los agresores sexuales son
siempre desconocidos.
REALIDAD
Las investigaciones demuestran
que en más del 80% de los casos, los autores de abusos sexuales son conocidos
por la víctima, y muchas veces se trata de un familiar cercano. De acuerdo a
estadísticas del Servicio Médico Legal de nuestro país, el 79,9% de las
agresiones son producidas por una persona conocida; de ellas el 44,1% son
familiares. Por su parte, las estadísticas del CAVAS también muestran que la
gran mayoría de los delitos sexuales ingresados son provocados por personas
conocidas por las víctimas (89,4%). De este total, el 39,5% corresponde a
familiares y el 60,5%, a conocidos no familiares.
MITO
Los/as niños/as son los/as culpables de ser
maltratados o abusados.
REALIDAD
El abuso sexual puede ocurrirle
a cualquiera, independiente de la edad, sexo o forma de vestir. La
sexualización temprana en niños y niñas puede ser provocada por un abuso
crónico.
MITO
Las niñas actúan provocativamente, por eso son
abusadas sexualmente.
REALIDAD
Las niñas y los niños responden
a la cultura en que son criados, de manera que si se promueven modelos
femeninos que incluyen el ser provocativa, la sociedad en su conjunto es
responsable. Los niños/as nunca son culpables ni responsables de ser abusados.
Conductas con contenido sexual en niños y niñas pueden ser, en general, un
indicador de presencia de abuso sexual.
MITO
Los/as niños/as cuentan sucesos
de maltrato y/o de abuso sexual porque imaginan o fantasean cosas.
REALIDAD
Las/os niñas/os nunca cuentan
cosas que no han vivido. Para imaginar o fantasear actos de maltrato o abuso
deben haberlos vivido. Es necesario creer siempre en lo que ellas/os cuentan.
En el caso específico de abuso sexual infantil, entre un 94% y 98% de los
relatos son verídicos.
MITO
Si se denuncia el abuso sexual
o el maltrato, el/la niño/a perderá a su familia, quedando en una situación
peor.
REALIDAD
La denuncia ayuda a que
profesionales y organizaciones especializadas trabajen tanto con el niño/a como
con la familia, enseñándoles cómo actuar frente a los conflictos y a reparar el
daño hecho.
MITO
La madre siempre sabe, "de
alguna manera", que el/la niño/a está siendo abusado/a.
REALIDAD
Los abusos intrafamiliares
tienen la característica de que el abusador, ya sea a través de amenazas o
seducción, crea un lazo de dependencia con la víctima. Esto hace que el abuso
se mantenga en secreto. Por otra parte, la madre tiende a desarrollar un
mecanismo psicológico de negación del abuso; el dolor puede ser tan grande que
se niega a aceptar que ha ocurrido en su propia familia.
MITO
El padre o conviviente abusa de
la niña/o porque la madre no quiere tener relaciones sexuales con él.
REALIDAD
Esta justificación tiene de
fondo la idea de una sexualidad masculina sin control. Al igual que en el
maltrato, el adulto es siempre responsable de sus actos. Desquitarse con los
niños será siempre un delito.
MITO
La denuncia no es obligatoria.
REALIDAD
Es obligación de todo adulto/a
que sepa de un caso de maltrato y/o de abuso, realizar acciones pertinentes que
lleven a ponerle fin. Es imprescindible denunciar los casos de abuso sexual y/o
de maltrato grave; con esto no sólo se ayuda a la víctima sino también a la
familia, ya que sólo con ayuda externa se pueden superar estas prácticas. De
acuerdo al actual Código Procesal Penal de nuestro país, están obligados a
denunciar los delitos sexuales: los fiscales del Ministerio Público,
Carabineros de Chile, Policía de Investigaciones de Chile, Gendarmería de
Chile, los miembros de las Fuerzas Armadas; los empleados públicos; los jefes
de establecimientos hospitalarios o de clínicas particulares, y los directores,
inspectores y profesores de establecimientos educacionales de todo nivel.
Además, el denunciante normalmente será considerado un testigo por el fiscal y
tendrá protección en esa calidad. Asimismo, el denunciante que es víctima de
amenazas u otro delito (por ejemplo, lesiones), tiene protección en calidad de
víctima de ese delito. FUENTE